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¿ES NECESARIA LA EXISTENCIA DE UN COMPLIANCE OFFICER EN LOS PARTIDOS POLITICOS?

Por: Giny Monzón, asociada WCA-RD y CEO Prevención de Lavado

En todas partes del mundo (y muy especialmente en América Latina), escándalos de corrupción administrativa, tráfico de influencias y relaciones/colaboraciones directas con el crimen organizado (por mencionar algunos ejemplos), han pasado de ser la costumbre entre los gobiernos, hasta llegar a constituirse en las piezas fundamentales y motivadoras que han orillado a los pueblos a exigir el tan necesario freno.

Y es que esto no solo ha contribuido a propiciar la salida de los funcionarios y/o a perseguir y presentar ante la justicia a aquellos que ya no forman parte del poder (sin importar la posición que hubieren ocupado); sino que también se ha hecho evidente que pueden incluso desestabilizar los fundamentos y estructuras de cualquier organización política, llevándola a un estado tal que se torna prácticamente imposible que su imagen y percepción ante sus pares y mercado meta -la población en general-  se recupere mediana o hasta completamente.

Habiendo dicho lo anterior (tocando de manera indirecta temas tan importantes como la ley, la justicia y el tan temido y necesario riesgo reputacional), me viene además a la mente escándalos tan sonados como el caso Odebrecht o los Pandora Paper’s; lo que en conjunto me hace plantearme la siguiente pregunta, ¿es necesaria la existencia o la presencia de un Compliance Officer en los Partidos Políticos?

Y aunque muchos puedan diferir, en mi humilde opinión la respuesta a esto es un rotundo SI.

Y es que es casi imposible no relacionar la necesidad de prevenir delitos como el blanqueo de capitales, narcotráfico, asociación de malhechores, soborno y cohecho con el poder gubernamental, y con las relaciones que se dan en la gestión pública y el mundo político en general.

Estoy más que consciente en que crear una estructura idónea para una gestión adecuada de Compliance en los partidos políticos es algo en extremo retador, más no imposible; y es que es justo lo que es un riesgo (que más que riesgo es una casi palpable realidad) lo que esa gestión va a administrar (o quizás de los más importantes riesgos diría yo); y es la respuesta a las siguientes preguntas: ¿Quién es la persona?, ¿Con quién se relaciona? y ¿De donde proviene el dinero?; el siempre y tan clásicamente mencionado Origen de los Fondos.

Ahora bien, no lleguemos al absurdo de pensar que el convertir a futuro cada organización o partido político en Sujeto Obligado del cumplimiento de una norma antilavado, (bajo un marco legislativo adecuado a su realidad), va a erradicar de una vez y por todas las malas prácticas y los antivalores que nos han acompañado sino por siglos, por décadas; no es una solución radical en lo que esto se traduciría, mas bien podría convertirse en un muy favorable inicio, siempre y cuando vaya de la mano con que todos -funcionarios y pueblo- comprendan que la Administración Pública es traduce en un compromiso de Servicio, NO EN PODER.

Aplicar la Debida Diligencia en los partidos políticos (como algo habitual y muy especialmente de cara a los procesos electorales) se hace cada vez más urgente. Y se hace urgente hacerlo garantizado una TOTAL y sobre todo REAL INDEPENDENCIA de la figura del Compliance Officer; y para que esto se cumpla a cabalidad, quizás lo ideal no sería replicar del todo la figura Compliance Officer de los Sujetos Obligados preexistentes; quizás lo ideal sería (por ejemplo), que el Compliance Officer no forme parte del partido político.

 

Algunos podrían pensar que no es necesario convertir a las organizaciones políticas en Sujetos Obligados para adoptar e implementar todos los cambios y controles que van de la mano con el Compliance Officer; muchos podrían pensar que cada partido lo puede incluir de manera independiente como una buena práctica y esto es totalmente cierto; aunque en mi opinión ejecutarlo de esta forma quizás no sería ni ideal ni efectivo.

Fácilmente una correcta y oportuna aplicación de la Debida Diligencia podría ser la clave para identificar con antelación situaciones que por su inusualidad pudieran terminar con casos como los que recientemente han causado revuelo en la Republica Dominicana, en los cuales (por separado) un miembro (todavía en funciones) de la Cámara de Diputados y un ex dirigente de un partido fueron detenido/extraditado por narcotráfico; y así como menciono a este nación caribeña, también podría citar ejemplos de otros países, como México, Panamá, Ecuador, El Salvador, Costa Rica, etc.

Estoy segura que para algunas personas la mayoría de estas palabras sonaran más como el sueño de una idealista que como una realidad futura; pero soy de las que piensan que si la situación no se expresa, si no resalta el problema y si no se plantean soluciones, seguiremos obteniendo aquellos mismos resultados de los que Albert Einstein hablaba en su una de sus frases más célebres: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Categoría: Artículo de opinión

 

 

 


 
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